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Tel Aviv 94. Hebrón 10.

Con motivo del 20º aniversario del campeonato de Europa de la Penya, recuperamos este artículo publicado en el número 1 de nuestra revista.  Dos historias de baloncesto en Oriente Próximo.

1994. 2010. Las fechas de dos hitos en las historias de Joventut y Estudiantes, separados por 16 años, 110 kilómetros y un muro que ya quisieran ambos equipos para proteger sus canastas.

No es el tanteo de un partido humillante (aunque en esta zona del mundo la palabra humillación tiene demasiados ejemplos diarios). Son los años de dos hitos completamente diferentes en las historias de Joventut y Estudiantes separados por 16 años, 110 kilómetros y un muro que ya quisieran ambos equipos para proteger sus canastas.

 

El aeropuerto internacional Ben Gurion de Tel Aviv te deja clarísimo, desde que bajas del avión, donde estás entrando. “¿A qué se debe su visita a Israel?” “Venimos a jugar un torneo de baloncesto en Belén”. Alguien en Israel ya debe saber perfectamente que el principal partido de la minigira que haremos con el equipo sub21 de Asefa Estudiantes por Palestina no el de la ciudad de la “noche de paz” sino el de Hebrón, pero alguien en la expedición nos aconseja que pasemos ese detallito por alto.

 

No mencionar Hebrón y sí una de las ciudades que más visitantes recibe de la llamada “Tierra Santa” puede ahorrarnos unas cuantas preguntas impertinentes de más en nombre de la seguridad y la lucha contra el terror.

 

Bueno, no todas. “¿Cómo se llama su abuelo?”. Mis dos abuelos, Matías y Pedro, fallecieron hace tiempo, pero no creo necesario contar mi vida a la funcionaria israelí que me hace estas preguntas en perfecto castellano. Menciono al paterno, Pedro, e intento recordarlo bien por si a la vuelta me hacen la misma pregunta. Qué lástima que no sepan latín estos abnegados funcionarios, porque tal vez me hubieran recibido con más cariño si supieran que mi nombre viene a ser el mismo que el de nuestro entrenador Jacobo Rivero, pero añadiéndole una aureola de santidad cristiana. Eso de llevar de paseo el nombre de Dios abre muchas puertas en un estado creado en su nombre.


La entrada a la occidentalérrima Tel Aviv, 16 años antes, del Joventut y sus apenas 110 valientes hinchas para jugar otro “torneíto” fue similar, aunque con sus naturales diferencias. Lo contaba El Mundo Deportivo, ese diario que con su evolución (o mejor dicho, involución) refleja mejor que ningún otro el paupérrimo estado del periodismo deportivo en estas tierras, enzarzado en batallas con el otro bando del lamentable bipartidismo futbolero nacionaldeportivista en lugar de seguir siendo un periódico serio. Pero esa es harina de otro costal, volvamos a ver cómo lo contaban Julián Felipo, Jordi Román y Vladimir Stankovic en MD.

 

“La ilusión de la expedición no decayó cuando hubo que pasar por las interminables medidas de seguridad, rellenar los cuestionarios y someterse a los interrogatorios que pretenden `descubrir´ las posibles actividades delictivas de cada persona, ni siquiera cuando se supo que el avión partiría con casi dos horas de retraso (a las 20.30 horas a) causa del excesivo tráfico aéreo sobre Francia” (El Mundo Deportivo, 18 de abril de 1994)

“Un sofocante calor de casi 30 grados, la habitual y siempre temida turba de aficionados griegos (también por partida doble ) y unas excepcionales medidas de seguridad han recibido a Penya y Barça en este país obsesionado por los controles y para el que la ‘final four’, en un momento histórico delicadísimo, no será dentro de unos días más que una anécdota”.

“1.000 policías israelíes vigilarán el orden en el pabellón ‘La mano de Elías’, 300 en el interior del pabellón y los restantes fuera de la instalación El gran despliegue policial obedece a las estrictas medidas de seguridad que se decidió adoptar en este país en lugares de grandes aglomeraciones en previsión de atentados palestinos. En particular, tras los dos ataques suicidas palestinos de las últimas semanas en los que murieron 12 israelíes y varias decenas resultaron heridos en las ciudades de Afula y Hedera, al norte de Tel Aviv, pero también porque los hinchas griegos suelen causar problemas y acostumbran a arrojar monedas y otros objetos a la pista de juego”. (El Mundo Deportivo, 19 de abril de 2011)

 

El momento histórico al que se refieren los enviados especiales de MD pues, por desgracia, quedó en lo de siempre: agua de borrajas, por mucha foto de Rabin y Arafat juntitos en la Casa Blanca. Pero bueno, que los escoltas de los que queremos hablar no son de los que llevan pipa para proteger al político de turno, sino de los que meten triples… volvamos a lo nuestro.

 

Para la parroquia verdinegra el nombre de Tel Aviv está asociado “ad eternum” al mayor logro de sus ocho décadas de historia. La Copa de Europa que dos años antes les quitó el “Partizán de Fuenlabrada” con un triple imposible de Sasha Djordjevic, llegaba con otro triple imposible: el de Corny Thompson.

 

Ese 21 de abril de 1994 la Penya tocó el cielo. Ya era imposible llegar más alto. Ningún otro club de baloncesto del estado español había logrado este hito antes, ni lo ha hecho después. Solo las secciones de baloncesto de los clubes de fútbol más poderosos de la “piel de toro” han hecho hablar castellano –o catalán- al mayor trofeo continental.

 

16 años después, el 30 de julio de 2010, Estudiantes era protagonista de una humilde, pero importante, página en la construcción de un país tan castigado como Palestina. Su equipo Sub-21 participó, jugando un partido amistoso contra el campeón de liga, Ibdaa Center, en la inauguración del nuevo pabellón polideportivo de la ciudad de Hebrón, con capacidad para unos 4000 espectadores.

 

 La importancia real del partido no era la parte deportiva, que no dejaban de ser un par de pachangas entre un Sub-21 y un equipos que en España tendría nivel de EBA como mucho… sino la política. Por lo que Asefa Estudiantes ha pasado a la historia de Palestina es por disputar el primer partido internacional en Palestina. 


El partido fue importante para los palestinos porque les dio, aunque fuera de un modo un poco simbólico, reconocimiento internacional. Un primer paso para la estrategia de proclamarse Estado y pedir su ingreso en la ONU.

 

De ahí que para ellos lo principal en aquel partido de Hebrón era que éramos un equipo que venía de España y no tanto ser el Club Estudiantes con sus 60 años de historia y su cantera. De eso casi ninguno había oído hablar en su vida. Y por eso se entiende tanto himno, tanta bandera y tanto cargo político –muchos internacionales- en el palco del pabellón de Hebrón.

 

Ese ambiente quedó grandísimo a nuestros Sub-21, poco acostumbrados a tanto boato y si más al basket de madrugones para dejarte las rodillas en canchas donde hace un frío de cojones (aunque los que jugaron con el Ramiro en Series Colegiales sí que saben lo que es tener a cientos de personas animándote…).

 

Se trata de un equipo que es de lo más auténtico del espíritu estudiantil que se puede encontrar uno: chavales que han sido compañeros de clase y de equipos de la cantera desde muy jóvenes pero que una vez terminada su etapa junior y vistas sus pocas opciones para llegar a profesionales, quisieron seguir ligados al equipo de su cole.

 

Y para eso, convencieron a los responsables de cantera para crear una categoría más, a priori de poca o nula utilidad para la labor principal de la cantera, que es acabar formando a jugadores para la liga ACB. Este año, tras jugar la fase de ascenso Sub-21 de Madrid el anterior, disputan la primera autonómica madrileña. Pero centrémonos. Hablábamos de que el ambiente del pabellón de Hebrón empequeñeció a los jugadores estudiantiles en su partido contra Ibdaa Center.

 

En cambio, aunque “La Mano de Elías” de Tel Aviv es un pabellón que también puede achantar a cualquiera, a los Villacampa, Jofresa, Thompson y compañía no les tembló la mano. Por mucho que hubiera 8.500 personas en las gradas, los verdinegros no estaban dispuestos a que les pasara lo de dos años antes en Estambul. No, no y rotundamente no.

 

 Primero Villacampa arrasó tras el descanso en el duelo ¿fratricida? para remontar al Barça (65-79) y después Corny Thompson (no me pienso cansar de repetir el nombre de uno de los gordos-putos-amos más míticos de nuestro basket) anotó ese triple mágico para superar al Olimpiakos.

Así lo contaba El Mundo Deportivo:

“Empezó sufriendo un tapón de Crespo en el primer tiro del partido. Se fue al vestuario con sólo dos puntos anotados y su equipo con seis de desventaja Y. empezó el segundo tiempo cometiendo una falta en ataque. Pero, amigos, lo que hizo en los 19 minutos restantes ha pasado ya hoy a la historia de las grandes exhibiciones de la historia de la ‘final four’. Fue Jordi Villacampa el líder ayer de un 7 Up Joventut que, en el segundo tiempo, se pareció muchísimo a lo que debe ser el mejor equipo de Europa y se ganó a pulso con brillantez carácter y un acierto difícil mente repetible: representar mañana al basket catalán en la final de Tel Aviv.

En los 20 minutos más extraordinarios de los últimos tiempos, el equipo verdinegro barrió materialmente de la pista a un Barça que fue, tras el descanso una caricatura del equipo que había sido en el primer tiempo.” (El Mundo Deportivo, 20 de abril de 1994)

 

20 puntos, con 5/7 en tiros de campo, son los que anotó el actual presidente de la Penya. Pero ojito que Tomás Jofresa se fue hasta los 21.

 

20 y pico puntos fueron también la diferencia que se llevaron de Hebrón los Sub21 de Asefa Estudiantes: exactamente 23 (70-47).

Así lo conté en clubestudiantes.com (gracias a un compañero de nosequé medio de Jerusalén que me dejó su portátil con internet, porque a mí me falló el mío. Cosas del directo, amigos).

“El primer cuarto fue muy igualado, con ambos equipos tanteándose aunque los Sub-21 visiblemente más nerviosos: no están acostumbrados a ser protagonistas de un acto de semejante trascendencia. Al final del primer cuarto Ibdaa logró irse de seis (18-22).

En el segundo, el Asefa Estu recortó distancias pero un parcial de 8-0 para el equipo del campo de refugiados de Deisheh empezó a romper el partido, que a partir de entonces fue un paseo para los locales, ante la algarabía del público”. Clubestudiantes.com, 30 de julio de 2010

 Y mucho mejor lo reflejaba Ana Carbajosa, corresponsal en Jerusalén de El País y autora del imprescindible libro para quien queira entender más allá de los tópicos de buenos y malos qué se cuece por esas tierras “Las tribus de Israel”.

“Adrián, Lucas y el resto de las jóvenes promesas del Estudiantes no se lo podían creer cuando el viernes en Hebrón las chicas se abalanzaban para pedirles autógrafos. Eso, a pesar de la paliza (47-70) que les metió el combinado palestino. Las chicas, el primer ministro palestino en persona, las flores que volaban a su paso... "aquí nos tratan como a estrellas", cuenta sorprendido Víctor Herrero, uno de los diez baloncestistas sub 21 que han viajado esta semana a Cisjordania, a jugar partidos, impartir talleres a refugiados palestinos e inaugurar un polideportivo en el marco del programa "baloncesto por la paz" del Consejo superior de Deportes y el Club Estudiantes. La fiesta y el boato que ha rodeado a la visita llevó a la confusión a algunos lugareños sobre la naturaleza del intercambio deportivo. "¿No ha venido Pau Gasol?", preguntó un chico palestino”. El País, 1 de agosto de 2010

 

Después, escoltados a la cena con las autoridades en el ayuntamiento de Hebrón, una de las ciudades de Cisjordania donde el tema de los asentamientos se muestra con mayor crudeza, al tener a un grupo de colonos apostados en pleno centro histórico de la población.

 

De la incómoda realidad de los asentamientos en Tel Aviv se habla poquito. No saben demasiado, pero tampoco les interesa. Y en aquel mes de abril de 1994, menos. “La Mano de Elías” acogía la segunda final de Copa de Europa que jugaba la Penya y la primera para un Olympiakos que empezaba su época dorada y que se había cepillado en la semifinal a sus queridos vecinos del Panathinaikos, por 77-72.

 

En el conjunto de El Pireo ateniense, entrenado por Ioannis Iannidis, brillaban nombres como Paspalj, Fassoulas, Tomic o Tarpley y partía como favorito. O al menos eso consideraba Robert Álvarez en El País.

“El Joventut le dio esquinazo a la historia. En 40 fantásticos minutos desmintió todas las presunciones. La primera, su teórica inferioridad ante un rival ostentoso y que le podía soltar perfectamente alguna impertinencia sobre su menor estatura. La segunda, su presumible falta de empaque piara poner la otra mejilla en el momento único e irrepetible que supone un partido de tal calado”. El País, 22 de abril de 1994.

 

Sí, 40 minutos, y encima con marcador de balonmano… pero lo que ha pasado a la historia han sido los últimos 16 segundos, en los que ese gordo-puto-amo llamado Corny Thompson anotó el triple más importante de la historia verdinegra.

“Faltaban 16 segundos. Thompson tenía los pies fuera de la línea de 6,25 metros. Los griegos, en una dinámica de tamaños despropósitos como los que se estaban viviendo hacía ya tantos minutos, le dejaron solo. Thompson elevó su humanidad de 2,03 metros de altura y metió el triple decisivo: 59-57. Quedaba tiempo para que Paspalj fallara un uno más uno. Faltaban cuatro segundos y ocho décimas. El rebote no lo pudieron sujetar ni Villacampa ni Rafael Jofresa. El cronómetro, en un fallo demencial de la mesa de anotadores, no corría. El Olympiakos desaprovechó el regalo arbitral y un triple de Tomic hizo agua. Y el Joventut se liberó del insoportable peso de no haber conseguido su máxima razón existencial durante 64 años y redimió al baloncesto español. De una forma drámatica, que no se olvidará nunca, el Joventut entró en la historia del baloncesto europeo." El País, 22 de abril de 1994

“La Mano de Corny” logró volver completamente locos a los apenas 110 afortunados penyeros que pudieron desplazarse a Tel Aviv, y a los miles que se tenían que morder las uñas desde Badalona. Lo contaba Anna Cordovilla en el número más vendido en el “bressol” de la historia de El Mundo Deportivo

“Titus es un reducto verdinegro de toda la vida. Titus es una famosa discoteca de Badalona. Ha estado donde está muchos años. Ayer pudo desaparecer, sin embargo. Desaparecer sepultado por la euforia de las mil seiscientas personas, locos y locas de la Penya, que se juntaron para ver el partido. Y sufrir. Y gritar. Y gozar. Y “esparramarse” cuando toco acabó porque la noche de este 21 de abril de 1994 ya entró en la historia de la Penya, de la ciudad y de sus vidas. Con el tiempo se lo contarán a sus nietos. “Mira, yo estuve aquella noche en el Titus, para qué te voy a contar”.

(…)Era el momento de llamar a casa, el que era capaz de recordar el número y decir: ‘Mama, vindré una mica tard. LluisGali, el presidente de la Penya del Centre, se acordaba de los hinchas que habían viajado a Tel Aviv: ‘Se lo merecen todo, incluso más que los jugadores’. Jordi Tugas lanzaba el mensaje increíble: ‘Esto es mejor que un orgasmo, esto no lo he sentido en mi vida’. Anoche valió todo.”

 

Víctor Herrero –sin S al final, no seáis malos- no es un gordo-puto-amo (lo sobraría lo de gordo). Pero también se cascó un triple decisivo en Oriente Próximo a falta de 15 segundos la friolera 16 años, 110 kilómetros y un muro vergonzante más allá que Corny Thompson.

 

Viky, además del héroe de esa calurosa noche en Belén es demente, campeón de Series Colegiales con el Ramiro, entrenador de cantera y llegó a debutar en Liga EBA el año pasado. Y ahora además es metáfora de todo el espíritu de ese equipo Sub-21 de Asefa Estudiantes que, un día después de llevarse una paliza contra el campeón de liga palestino era capaz de rehacerse para ganar ¡al “All Star” del torneo, con su yanki incluido!

 


“¡Vaya último minuto! Con 42 segundos y posesión para Asefa Estudiantes, Palestina solicitó tiempo muerto. El número 4 robó el balón en el saque colegial, pero quiso lucirse y al intentar el mate dio ocasión a Asefa Estudiantes de coger el rebote para que Herrero anotara un triplazo a falta de 15 segundos: 67-69.

En la siguiente posesión, Palestina tenía claro qué tenía que hacer, y faltando 5 segundos respondió el número 12 palestino con otro tiro desde 6,25.

 Y con 3 segundos, falta de Palestina que daba de nuevo a Herrero dos tiros libres: el primero dentro, y el segundo también. 67-69 y tiempo muerto. El combinado palestino no logró ni tirar y se desató la euforia en el banquillo colegial.

Eso sí, al ratito parecía que quien había ganado era Palestina… porque inmediatamente se cambiaron las camisetas y los pantalones. Aportar para la paz y el hermanamiento de países está muy bien, pero ganando, y además así, sabe todavía mejor. Los cánticos de la Demencia por las calles de Belén lo dejaban claro”. Clubestudiantes.com, 31 de julio de 2010.

 Al día siguiente, a eso de las ocho de la tarde, llegaron los héroes a casa. Jordi Villacampa portaba la especie de ¿bailarina famélica? de metal que acreditaba al Joventut como mejor equipo del continente, mientras que 40.000 personas les recibían al grito de “Visca la Penya y visca Badalona”. Qué cosas, más de uno seguramente pensase que Badalona era una capital de región y todo (si, me pasaba a mi de pequeño, qué pasa). 

“Aún no somos conscientes de que lo que hemos hecho es muy grande”, balbuceó ante la nube de periodistas Tomás Jofresa. Y tanto, Tomy, y tanto. 17 años después, con la Penya en concurso de acreedores y teniendo que dejar marcharse a las grandes figuras criadas en el Bressol a equipos del potencial económico del Murcia, se aprecia aún más.

“Cuando fuimos los mejores” decía la canción de Loquillo, con la que tres lustros después de aquello se ponía nostálgica una aficionado que era una adolescente cuando el triple de Corny. Pero seguía: “dejamos de ser nosotros”. No fue el último título de la Penya, y seguro que habrá más antes o despues.

Pero mantener un equipo campeón de Europa es caro. Competir con los ricos con sus mismas armas acaba siendo una de doble filo. Pero el triple de Corny… ¡ay el triple de Corny! ¡Que nos quiten lo bailao!

En Barajas también había miles de personas. Claro, 2 de agosto. Pero ya ves tú que no venían a recibir al Estudiantes Sub-21… ¿Ninguna? No, una peña formada por irreductibles tarritas con nombre de fecha aguantó estoicamente el impresionante retraso que acumulaba el vuelo de ElAl para que los héroes de Belén también tuvieran su particular recibimiento de héroes. Y así, los gritos de “Estu-diantes” atronaron en la T4.

¿Quiénes son esos, qué han ganado? Uf… a ver cómo se lo explico señora… han ganado a un equipo de chichinabo con un triple de coña a tomar por culo de aquí. Pero han contribuido a que haya un poquito más de justicia en este mundo de mierda.