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CORNY THOMPSON, El hombre que hizo realidad un sueño

El retrato del héroe de Tel Aviv 94 fue publicado en el número 3 de la revista, escrito por Ignacio. ¡Jamás un triple hizo tanta justicia a una trayectoria!

 Por las filas del Joventut de Badalona han pasado a lo largo de los años jugadores extranjeros de indudable valía, entre los cuales hayamos nombres como los de Moka Slavnic, Joe Galvin, Reggie Johnson, Harold Pressley o Andre Turner, pero que duda cabe que si se hiciese una encuesta entre la “gent” verdinegra para elegir al extranjero más representativo de la historia del “bressol del baskerbol”, el elegido sería Cornelius Thompson, Corny para los amigos.

Corny Thompson nació en Middletown, Connecticut en el año 1960 y desarrolló su carrera universitaria en la Universidad de dicho Estado. Su paso por la NBA en los Dallas Mavericks fue breve y fue cortado después de una lesión. Eran pocas las posibilidades que este hombre, con evidentes problemas de peso y muy bajo para jugar de pívot (2.02) pudiera triunfar en la NBA, por lo que su siguiente destino fueron los Detroit Spirits de la CBA.

Tras su paso por la “segunda división” yanquee, Corny cruzó el charco y fichó en la temporada 84/85 por un clásico del basket europeo venido a menos, el Varese, donde pronto se convertirá en un reconocido y cotizado americano de la Lega, donde permanecerá 6 temporadas.

Durante varios años se habla de él como posible fichaje del Joventut (tiemblo solo de pensar la pareja que habría formado con Reggie Johnson), pero su elevado caché y la racanería de la directiva presidida por Lluís Conesa lo impiden temporada tras temporada, mientras la Penya recluta a americanos de discreto rendimiento (Schultz, Meriweather, Jones...) que le impiden dar el salto de calidad definitivo para desbancar a Madrid y Barça.

La temporada 89/90, el Joventut logra su primer título en 8 temporadas tras perder una final tras de otra durante los años anteriores, la Copa Korac al Sacavolinni de Pesaro, pero ese año el rendimiento de un jugador excepcional como Reginald Jonhson sufre un notable bajón y se hace necesario el relevo.

La llegada de Banesto como sponsor permite al fin al Joventut pelear en condiciones similares con los dos gigantes futbolísticos y la Penya reúne a la mejor plantilla de su historia al añadir a los nombres de Villacampa, Jofresa, Morales... los de Ferrán Martínez, Jordi Pardo, Harold Pressley (mejor sexto hombre en la NBA con los Kings) y (si, lo han adivinado) Corny Thompson.

El proyecto de Lolo Sainz (y la pasta de Banesto, supongo ) convencen al de Connecticut de mudarse a Badalona. Lolo Sáinz ya tenía a su anti-Norris verdinegro. Sus primeras declaraciones al llegar a Badalona son toda una declaración de intenciones: “En Varese he pasado 6 años maravillosos, pero no he ganado ningún título (un subcampeonato de la Korac es todo su palmarés, Nota del que suscribe). Espero cambiar eso en el Joventut”.

Recuerdo perfectamente el primer partido en el que le vi jugar, que curiosamente fue en España pero no con la camiseta verdinegra. Para conmemorar el inicio de la temporada (eran otros tiempos para el basket en este país) la ACB montó un partido de presentación con dos combinados formados por los mejores jugadores de la Liga, al cual acudió como invitado... Michael Jordan, que se alineó un tiempo con cada equipo. (1).

Pues el caso es que allí estaba (creo que con el equipo azul) el señor Corny Thompson, inmenso él. Los dos primeros balones que recibió fueron dos lanzamientos triples (creo que convertidos los dos) y el comentario de Pedro Barthe fue significativo “Corny Thompson, el nuevo jugador del Montigalà Joventut, que de momento ya ha demostrado que el un gran tirador, lo tira todo”.

He de reconocer que me entró miedo, había oído hablar excelencias de ese hombre, pero se supone que jugaba de pívot y no hacía más que lanzar de tres, chupando bastante, pero las dudas se disiparon muy pronto. En cuanto comenzó la temporada, Corny empezó a deslumbrarme con sus reversos (no sé como rayos lo hacía, pero siempre conseguía dejar seco y a su espalda a su defensor), su muñeca (poseía un muy estimable lanzamiento de media y larga distancia, pese a que al sacar el balón desde tan atrás resultaba un tanto lento), su juego de pies y, sobre todo, su profesionalidad.

Se integró de inmediato en la liga y sus números con frecuencia rondaban los 20+10. El arranque de temporada del equipo fue espectacular con 13 victorias consecutivas, que se rompe en la visita a Vitoria con una derrota por un solo punto, pero el huracán verdinegro sigue su imparable paso arrasando lo que se pone en medio (Barça, Madrid, CAI y Estudiantes incluidos).

Cuando a mitad de temporada la Penya entra en una profundísima crisis de juego que le lleva a la eliminación en las semifinales de la Korac a manos de uno de los Madrides más mediocres de todos los tiempos y en las semifinales de Copa contra el Estudiantes, Corny es uno de los pocos que mantienen el elevado rendimiento de inicio de temporada, a diferencia de Villacampa, Ferrán o Jofresa.

Superado el mal trago de las eliminaciones coperas, el Joventut se planta en la final (donde Thompson supera claramente a Piculín Ortiz en el duelo particular), recupera el tono y rompe la hegemonía del Barça ganando su primera Liga en 13 años (ese robo de Tomás Jofresa... que recuerdos), y lo que es más importante, logra mantener en Badalona el mismo bloque para intentar el asalto a lo que, apenas dos años antes, parecía un imposible: la primera Liga Europea de la historia.

El único fichaje, Mike Smith, no podrá jugar como nacional en toda la temporada. La segunda temporada de Corny en Badalona tiene un comienzo desolador, con 3 derrotas en los primeros 5 partidos (Unicaja, Ferrol y Estudiantes), pero no pasan de mera anécdota y su arrollador comienzo en la Liga Europea (8 victorias consecutivas, incluyendo una en Milán en la prórroga sin Villacampa y dos contundentes ante el Estudiantes) colocan al Joventut a la cabeza de todos los pronósticos para todos los títulos.

Pero es lo que ocurre en París a comienzo de temporada lo que hace que toda Europa se frote los ojos: en la final del Open MacDonalds el Joventut está a una sola canasta de derrotar al vigente subcampeón de la NBA, los Lakers de Magic Johnson (116-114).

El principal protagonista de ese partido es Jordi Villacampa, máximo anotador del partido con 23 puntos, pero la labor de Ruf y de Corny Thompson solo puede ser calificada de espléndida. Por cierto, este fue el último partido que disputó Magic antes de que se hiciera público que era portador del virus VIH.

Después de la exhibición de París, todos los hinchas verdinegros somos plenamente conscientes del nivel de nuestro equipo y la Liga Europea se convertirá en el principal objetivo de la entidad, mientras en la Liga se da caza al Estudiantes en lo alto de la clasificación general.

Misteriosamente, el Joventut repite los mismos síntomas que la temporada anterior y entra en una profundísima crisis de juego que está a punto de costarle el primer puesto de la regular (jamás ha estado el CAI tan cerca de un logro de ese calibre) y le cuesta la eliminación a copera a manos del Estudiantes (2), y nuevamente el único que mantiene el tipo es Corny, al que por entonces ya se empieza a conocer como “el papi”, por su carácter afable y paternal.

Afortunadamente, esta vez la recuperación llega a tiempo y la Penya se cuela en la Final Four de Estambul tras eliminar en cuartos a la Cibona, donde le acompañará un sorprendente Estudiantes que, no obstante, no será rival para el huracán verdinegro (91-69, si mal no recuerdo).

En la otra semifinal también hay sorpresa y el jovencísimo equipo del Partizán, entrenado por el que había sido jugador del mismo equipo hasta la temporada anterior, Zeljko Obradovic, elimina al Philips de Milán de Antonello Riva.

En esa final se verá por primera vez a Corny Thompson como un jugador superado. No fue su partido. El hombre que había sostenido al Joventut durante los dos últimos años realiza su peor encuentro (pese a trabajar incansablemente con la profesionalidad y el arrojo que le siempre le caracterizaron) con únicamente 4 puntos, todos ellos de tiros libres.

Salvo Tomás Jofresa, el resto del equipo también está muy por debajo de sus posibilidades y el Partizán, con un juego lento y cansino (aunque nada comparado con lo que tenía preparado Bozidar Maljkovic para el año siguiente) domina con claridad la práctica totalidad del partido. Solo la garra y valentía de Tomás Jofresa tira del Joventut para capitanear una épica remontada... que abortará un inverosímil triple de Shasha Djorjevic.

En la jugada inmediatamente anterior, con el tiempo de posesión igualado al que resta de partido, vemos como Corny le dice a Tomás: “One shot, one shot”, pero la precipitación del menor de los Jofresa (pese a que anota) permitirá al serbio anotar el tiro más importante de su carrera.

El golpe moral es enorme y la Penya lo acusará, sobre todo en las semifinales ACB contra el Estudiantes, donde deberá agotar los 5 partidos. Thompson llega al final de la temporada con la rodilla derecha (creo recordar) absolutamente destrozada, con un vendaje aparatosísimo, pero su rendimiento y sus números siguen siendo espléndidos.

Ni siquiera la enorme clase de Ricky Brown pueden con él y lleva a la Penya a la cuarta (y mucho me temo que última) Liga de su historia. Desafortunadamente, también es el causante de una importante lesión de Antonio Martín, en un lance fortuito del juego.

En ese quinto partido vuelve a ser el soporte de la Penya (su media de minutos roza la cuarentena) y se retira, ya con el título prácticamente ganado, a falta de dos minutos solicitando el cambio en medio de ostensibles gestos de dolor. Su profesionalidad vuelve a ponerse de manifiesto cuando apenas un minuto después se dirige a Lolo Sainz para indicarle que ya se encuentra otra vez a su disposición.

Afortunadamente no será necesario. Sus dos primeras temporadas habían tenido un saldo, tanto individual como colectivo, sobresaliente, lo que le vale la renovación para dos temporadas más.

No obstante en esa temporada (la 92/93) su rendimiento (y el del equipo) estarán muy por debajo de lo mostrado los años precedentes. Son frecuentes sus estadísticas con menos de 10 puntos y el equipo lo acusa, perdiendo la hegemonía nacional a manos del Madrid de Sabonis (que derrota apuradamente a la Penya en las dos finales).

No obstante, en ningún momento se habla de sustituirlo, habida cuenta de la profesionalidad e intangibles que aporta constantemente.

De esa temporada guardo mi mejor recuerdo personal sobre el “papi”: la Penya en crisis (acababa de perder en la Liga Europea, algo habitual ese año) acudía a Valencia a jugar con uno de los mejores equipos del inicio de temporada, el Pamesa de Díez, Rogers, etc... El imperial partido de Villacampa (39 puntos) conduce al Joventut a la victoria.

Al acabar el encuentro, mi primo y decidimos quedarnos a ver salir a los jugadores, para ver si podemos conseguir algún autógrafo (no mentiré, mi objetivo era el de Villacampa). Pues allí que estábamos en medio de una montaña de niñas (bueno, y algún chaval), cuando empiezan a aparecer los jugadores en medio del griterío femenino y las quejas de Lolo.

En seguida se produce la vorágine y se empiezan a desperdigar los jugadores firmando autógrafos (Villacampa aún no había salido), poco a poco fui consiguiendo los de Rafa Jofresa, Pressley, Lolo Sainz, Dani Pérez, cuando me giro y diviso la sonrisa más enorme que he visto en mi vida: Corny Thompson está hablando con una chica, se le acerca otra y le dice “Corny, ¿te importa si nos hacemos una foto?”

A diferencia de las malas caras y gestos de impaciencia habituales en sus compañeros, el “papi” contesta con una amabilidad entrañable: “Si, si”. Mientras le están haciendo la foto, mi primo, que se haya apoyado en lo alto de una de las escaleras de la Fonteta, le suelta: “Che, que bo que eres Corny, tú. Ets el millor pívot que hi ha en Espanya” (3), a lo que se gira ese pedazo de humanidad y le contesta, con la misma sonrisa de siempre: “guasias, guasias”. Huelga decir que el siguiente autógrafo que firmó fue el mío. Acabaré diciendo que el último en salir fue Jordi Villacampa, que huyó a toda prisa y que solo firmó 4 autógrafos sin una sola sonrisa, uno de los cuales fue a mí.

Probablemente Corny Thompson no hubiera continuado en Badalona en la temporada 93/94 (la de Obradovic) de no ser porque tenía contrato por dos temporadas, pero el club tuvo que arrepentirse primero... y aliviarse después. Sus números no variarán en exceso con respecto a la anterior temporada, pero su papel será más específico.

Obradovic ralentizará sobremanera el juego del Joventut y reducirá los minutos del pívot para tenerle más fresco en los momentos decisivos, consciente de que ya no era el que deslumbró en sus dos primeros años en Badalona, pero también sabiendo que aún podía aportar mucho.

El Joventut no jugará bien esa temporada. La grada no conectará con el equipo en todo el año, debido al juego lento y cansino de Obradovic y a que los resultados no son espectaculares (cuartos al final de la regular, eliminados en la Copa en cuartos y clasificados para la Final Four en el último partido), pero lo de Obradovic con la Liga Europea es una historia de amor infinito, y el Joventut eliminará en cuartos de final de la Liga Europea al mejor equipo de Europa del momento, el Madrid de Sabonis y Arlaukas.

De ese partido queda para la memoria una de las mayores lecciones que este hombre me ha dado: su duelo en el segundo partido con Arlaukas. En el ocaso de su carrera, contra un rival física y técnicamente superior, Corny volverá literalmente loco a Arlauckas con sus reversos y fintas. El Neoyorquino ya no sabía que hacer en aquel partido, jamás le he visto tan rebasado por un rival como aquel día.

La lección continúa en Tel Aviv, donde el Joventut fulmina al Barça en semifinales. Antes de la Final Four, Corny declara: “Por favor, no me habléis de Estambul... lo tuvimos tan cerca...”, probablemente ni él ni ningún otro miembro de la plantilla esperaba volver a jugar una Final Four.

De ese partido todos recordamos la lluvia de triples con que Tomás Jofresa y Villacampa torturaron a la defensa en zona ordenada por Aíto, pero hay que recordar que el primer tiempo barcelonista fue mucho mejor, y que solo Corny (que volvió locos a Andreu, Massenburg y Roberts) mantuvo a la Penya en el partido.

Y llegamos al momento culminante en la carrera de este hombre. La final de la Liga Europea de Tel Aviv en el 94. El rival era el favorito (El Olimpiakos de Tarpley, Paspalj, Sigalas, Fassoulas y compañía), pero la Penya jugará muy bien sus bazas. Jugará lento (el Olimpiakos, dicho sea de paso, también), sacará a sus pívots fuera para aprovechar su buena mano (Ferrán y Thompson) y minimizará la evidente superioridad griega en el rebote con la ayuda de Mike Smith y reduciendo al límite el número de pelotas perdidas (4).

El segundo tiempo será agónico y miserable en cuanto a anotación (no llegarán a 40 puntos entre los dos), pero siempre con cortas pero aparentemente insalvables ventajas del equipo del Pireo.

A falta de 7 minutos, el Olympiakos vence por 57-52 y no conseguirá ni un solo punto más. Un tiro libre de Ferrán parecerá estéril, mientras que el siguiente triple de Villacampa abrirá la puerta de la esperanza, el equipo del maleducado Iannis Ioannidis se pone cada vez más nervioso y pierde balón tras balón, empeñado en mandar siempre el balón al poste bajo para Paspalj.

La Penya parece incapaz de ponerse por delante hasta que a falta de menos de un minuto, Ferrán falla solo debajo de canasta, Smith erra el palmeo, pero recupera el rebote, Thompson amaga el triple en medio de la histeria colectiva, a la cual no son ajenos Ramón Trecet y Mario Pesquera, Ioannidis se pone y se quita la chaqueta constantemente hasta que llega la jugada clave: Smith deja atrá (una de las pocas veces) a Paspalj y remonta la línea de fondo.

Al llegar la ayuda de Fassoulas saca el balón fuera para Rafa Jofresa, que dobla para Corny que lanza y anota dejando la muñeca marcando el tiro. Al Olimpiakos aún le quedarán unos segundos para atacar y los resolverá con falta personal de Smith sobre Paspalj a falta de 4 segundos mientras Obradovic e Izquierdo acuden como locos solicitando tiempo muerto.

Mientras la estrella balcánica se preparaba para lanzar el uno más uno, Villacampa se le acercó y le dijo: “seréis campeones, pero para eso tendrás que meterlos”. Psicología pura. Un jugador extraordinario con un deplorable porcentaje de tiros libres fallará y ni siquiera los errores en el reloj de la mesa de anotadores impedirán que el Club de basket más representativo de este país conquiste la gloria y coloque a uno de sus américanos, Corny Thompson, en un lugar preferente entre sus héroes de todos los tiempos.

La temporada acabará con la eliminación en 5 partidos en las semifinales ACB contra el Barça y no se renovará al “papi”, el cual se marchará sin hacer ruido. El lamentable rendimiento de Howard Wright, Spencer Dunkley, Raymond Brown, Randy White y demás delatarán lo erróneo de dicha decisión.

Corny Thompson acabó su carrera de baloncestista en el León, donde jugó dos años a un más que aceptable nivel, y donde coincidió con otra leyenda verdinegra, el fino Reggie Johnson.

Su primer regreso a Badalona con la camiseta leonesa significó una atronadora ovación en el Olímpic de Badalona.

Después de esto ha ejercido de entrenador ayudante en la CBA y en alguna otra liga menor. Cuando se celebró el homenaje a Villacampa en el año 98, la penya reunió al equipo que había conquistado el cetro europeo en el 94.

Pues bien, al bueno de Corny tuvieron que romperle los tirantes de la camiseta y pegárselos con esparadrapo de lo gordo que se había puesto, aunque dio muestras de no haber perdido mano.

En uno de los cambios de aquel partidillo, el periodista Jordi Robirosa se acercó al banquillo y entrevistó a Corny. Le dijo: “¿Cómo te encuentras? Nosotros te hemos visto bien”, a lo que el “papi” contestó “Si, mi tripa está bien, ja, ja, ja”. Todo un personaje.

Según un amigo socio del Joventut, empleados del club aún le siguen poniendo como ejemplo de profesionalidad, entrega y amabilidad. Todo un fenómeno.

NOTAS:

  • (1) Ese año (supongo que por la proximidad de los juegos de Barcelona) se hizo habitual ver a jugadores NBA en España. Además de Jordan, Olajuwon acudió a un partido e hizo el saque de honor, Magic anotó simbólicamente la primera canasta del Sant Jordi y entrenó con el barça y Worthy jugó un partido con el Grupo IFA Granollers a las órdenes de Manel Comas. El año siguiente, en el partido de presentación de la ACB jugaron Pippen y Barkley.
  • (2) Ese año, el Joventut y el Estudiantes se verán obligados a enfrentarse y eliminarse en todas las competiciones. Los colegiales vencerán el la Copa, la que acabarían ganando, y los verdinegros saldrán vencederos en los duelos europeos y en semifinal de la Liga.
  • (3)” Che, que bueno que eres, Corny, tú. Eres el mejor pívot que hay en España”
  • (4) Al aterrizar en Badalona, Obradovic declaró: “Dadme un equipo que pierda menos de 10 balones por partido y lo haré campeón de Europa.” Lo cumplió.