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La seductora e imperfecta trinidad de la cantera del baloncesto español, por E. Corbellá

Enrique Corbellá, en su doble vertiente de periodista de baloncesto y papá de niños de la cantera del Estu, escribió esta reflexión sobre basket de formación en el nº2 de la revista.

 

"Lugar, institución, etc., de procedencia de individuos especialmente dotados para una determinada actividad". Así define la Real Academia Española de la Lengua el término cantera.

Si nos zambullimos en el ámbito baloncestístico cantera tiene distintas acepciones, dependiendo del equipo profesional al que consultemos. La nada dirían algunos, una fuente de financiación otros, un vivero de futuras figuras los menos o un gasto prescindible la mayoría.

Pero existen dos clubes de baloncesto, y seguro que algunos más, en los que la cantera lo es todo... es el club, su esencia vital. Esos dos privilegiados son el Estudiantes y el Joventut.

En la cantera colegial, en la que más de 1.000 jóvenes aprenden a disfrutar y enamorarse del deporte de la canasta, todos y todas sueñan en algún momento, aunque sólo sea un día a solas con un balón, en llegar y triunfar en el primer equipo.

Esa masificación es fabulosa para el Estudiantes. Potencia su imagen de club y alimenta su masa social mientras fomenta los valores del deporte entre la juventud. En este mundo de fábula hay un monstruo que se come sin compasión los sueños de todos y todas. Ese terrible ser tiene nombres y apellidos: Deporte Profesional.

"No me siento obligado a sacar gente de la cantera. Yo lo que tengo que hacer es ganar el mayor número de partidos posible, y más en un equipo que descendió la pasada temporada", dijo Txus Vidorreta, entrenador del equipo de la Liga Endesa del Asefa Estudiantes, en una entrevista que concedió al diario Marca en pretemporada.

Se puede decir más alto pero no más claro. Con esta frase el magnífico técnico colegial, al que los resultados casi nunca le han abandonado a lo largo de su carrera, explica de forma sincera y sencilla la frontera existente entre dos realidades que no siempre comulgan: cantera y exigencias profesionales. El equipo profesional es el referente, el modelo y la ilusión, pero es un satélite que orbita alrededor de una cantera con la que sólo coincide en momentos puntuales.

Problemas económicos y completar el plantel profesional son dos de los principales motivos por los que en el deporte profesional se acuerdan de su vivero de jóvenes talentos. Para la aparición de un mirlo blanco pueden pasar generaciones, y siempre se corre el riesgo de que el poderoso caballero Don Dinero se lo lleve lejos de su cuna baloncestística.

La cantera masificada (enfocada a una difusión social del club y del baloncesto) es una cosa, la selectiva cantera de elite (la que forman los equipos A con los elegidos de cada generación) es otra y el equipo profesional otra más diferente todavía, pero esta baloncestística trinidad forma una realidad tan imperfecta como seductora: el Estudiantes (o el Joventut).

Enrique Corbellá (@ecorbella)

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