Noticias

La dura resaca tras la fiesta de Tel Aviv

Objetivo cumplido. El Joventut había tocado techo. ¡Campions d'Europa! Pero después de la fiesta… vino la resaca. Durísima.

 


Esa temporada 1993-94 no terminó del todo mal, aunque cuando se viene de ser campeón… todo lo que no sea ganar sabe a poco. En Copa, antes de Tel Aviv, no se había pasado de cuartos y en ACB, tras haber ganado el título dos años seguidos y ser subcampeón al siguiente, no llegar a la final -eliminado encima por el Barça en un duro playoff al mejor de cinco partidos en las semis- fue un pequeño paso atrás.


Pero la debacle de un año para otro sí que fue tremenda: del tercer puesto de 1993-94… ¡al 14º! Incluso, en algunos periodos de la temporada, coqueteando con el descenso. ¿Qué pasó?


Pues, como siempre en casa del pobre después de un gran éxito, algunas piezas claves salieron: los de siempre, Barça y Madrid, pescaron a Ferrán Martínez y al míster Zeljko Obradovic, respectivamente.  Además, tras poner el broche de oro a su carrera verdinegra, pero innegablemente en su cuesta abajo, Corny Thompson firmó por el León.  


Asumió el banquillo un técnico de la casa, Pedro Martínez, que regresaba desde Manresa, y comenzaban como pareja de americanos Keith Owens y Howard Wright. Ninguno de los tres terminaría la temporada: a Pedro le sustituiría tras 22 jornadas, con la Penya con un balance de 11-11, Miquel Nolis, y los dos jugadores serían sustituidos por John Ebeling y Yamen Sanders. Las cosas no salieron y la defensa del cetro europeo (eliminados en la liguilla de octavos) pasó a ser secundaria: ¡había que salvar la categoría!


La propia web de la Penya define esta temporada, y la siguiente en la que dos mitos como Quim Costa y Moka Slavnik se quemaron en el banquillo del Olimpic, como “horrorosas”. Puestos 14º y 13º.


En penya.com lo resumen muy bien: “crisis económica, rumores de desaparición, cambios múltiples de entrenadores, americanos de segunda fila… El final de este periodo nefasto llegó con la entrada a la presidencia de Genís Llamas”.


Parecía que la Penya volvía a ser la que era con el título de Copa de 1997 y el subcampeonato del año siguiente, pero… no fue así. Fue un oasis para hacer más amena la travesía por el desierto.


Hasta el breve pero intenso periodo de la ¿irrepetible? pareja Ricky&Rudy, el patrocinio asentado de DKV Seguros, con Aíto García Reneses en el banquillo y Jordi Villacampa como presidente, la Penya pasó varios años buscándose, con baile de patrocinadores, entrenadores y, sobre todo, jugadores.


Además, tras los títulos de Copa, ULEB Cup y FIBA Cup del periodo 2006-2008, la realidad volvió a golpear. Del Joventut casi se hablaba más que por sus victorias y las joyas surgidas de la cantera, por temas extradeportivos: el concurso de acreedores, el Magic Badalona, la salida o no salida de Villacampa de la presidencia, el cambio de patrocinador…


¿Pagó la Penya la “osadía” de convertirse en el club más grande de Europa, de competir con los grandes, por mantener a sus estrellas lejos de los cantos de sirena de otros clubes con más potencial económico? ¿Vivió, como se ha dicho tanto y tan a menudo, “por encima de sus posibilidades”?


Pues aunque quizá pudiera parecer que la respuesta es un obvio sí, el propio Jordi Villacampa, al ser preguntado por esta cuestión en el número 2 de TÚ AL RAMIRO Y YO A BADALONA, ampliaba el punto de vista.


“Me ha tocado lidiar con problemas económicos, pero no creo que fuera un efecto secundario de tener un equipo ganador. Hay otros clubes que no han conseguido ganar, porque es muy difícil, y también tienen esos problemas”.

Para el ex alero y actual presidente verdinegro, el problema económico de la Penya se origina en un contexto, el de la ACB, donde cada uno de los clubes parte “de diferentes premisas, de diferentes tipos de club: hay muchos subvencionados, equipos de fútbol, equipos de cajas de ahorros… que en principio lo tienen un poco más fácil para ser un poco más estable que clubes que se mantienen básicamente con los recursos que tienen, con lo que puedas vender de la cantera…"

"Eso no es ser un club muy estable. Los jugadores salen puntualmente, años sí, años no... la crisis económica es muy acuciante para todos y para clubes como nosotros o imagino que Estudiantes se nota mucho más”.